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Barranquilla. El técnico de Junior es el gran invitado de Nuestros Deportes a 'Esta es mi historia'.

En un diálogo de una hora y 50 minutos con Nuestros Deportes, Luis Fernando Suárez hizo un recorrido por su carrera deportiva. Nos contó cómo llegó a ser jugador de Nacional; recordó el día que por la mañana entrenó como futbolista y en la tarde con el buzo de entrenador. También habló sobre su mal paso por un Deportivo Cali con una nómina estelar, sobre el miedo que sintió de no volver a ser contratado para dirigir, de sus éxitos a nivel de selecciones y también de un "no" que considera que le cerró para siempre las puertas de la Selección Colombia.

En nuestra sección 'Esta es mi historia' también habló sobre sus estudios universitarios y reveló que a su carrera como técnico le quedan pocos años. Eso sí, primero quiere ganar algo importante y sueña lograr con Junior un título internacional.

¿Qué es el fútbol para Luis Fernando Suárez?
Ha sido como un grato descubrimiento desde que estuve metido en él. Desde pequeño uno ve en el juego algo que es bonito, que lo puede disfrutar. Después se convirtió en el modus vivendi. Pero sigo pensando que por ahí no es la situación, a veces uno como que piensa que por las responsabilidades que tiene por el trabajo no lo sigue disfrutando. Yo sigo disfrutando el fútbol porque creo que ha sido un gran descubrimiento.

¿Lo disfruta más allá del resultado, con jugar bien, imponer el estilo que quiere, o solo cuando se gana?
Siempre lo he disfrutado, siempre habrá una situación anómala, difícil. En el fútbol se presenta mucho que son más los resultados negativos que los positivos. Sin embargo, uno debe ser lo suficientemente agradecido, pues dentro de todo uno nunca querrá perder pero sabe que es una consecuencia de jugar. Hoy no lo veo como si fuese una situación de que cuando estamos en la mala no sirve. Me ha enseñado que cuando pierdo es que más aprendo.

Usted se ha preocupado por prepararse, incluso estudió contaduría, ¿si no estuviera en el fútbol qué cree que sería hoy en día?
No lo sé. Es difícil contestar esa clase de preguntas. La historia de la vida siempre comienza con eso de qué soñaste de niño ser. La mayoría de las respuestas es ser médico, ingeniero... Pero nunca me hicieron esa pregunta ni yo me la hice, solamente que cada vez que viví algo busqué de alguna manera hacerlo bien. A mí me tocó mucho lo del fútbol y cuando me metí a ser jugador pensaba que tenía que hacerlo bien y me preparé para eso. Todos los días era buscando, no perfección, pero sí hacerlo correctamente. Procuraba ser muy juicioso. Luego de entrenador también lo mismo. Cuando me tocó estudiar buscaba dar buenas notas. La situación es encontrar algo para hacer y realizarlo de la mejor manera. Y en ese sentido yo llegué a ser futbolista profesional y luego técnico de algún nombre debido a que pensaba en darlo todo. Hoy todavía ese es mi camino.

¿En qué momento se decidió o se dio cuenta que el fútbol iba a ser parte de su forma de vida?
Yo nunca pensé que esto iba a ser la forma de vida mía. Solo pasó que en algún momento yo era un simple estudiante del Liceo Antioqueño que jugó un campeonato interclases, el técnico de ese Liceo vio que podía tener condiciones y me dijo '¿por qué no se prueba en el equipo del colegio?' Cuando le dije que sí solo busqué hacerlo lo mejor posible. Eso me llevó a ser jugador de un equipo de la Liga Antioqueña, representando a ese Liceo y la Universidad de Antioquia. El siguiente escalón fue representar al departamento nacionalmente. Pero nunca eso me llevó a pensar que yo podía ser profesional. Luego cuando estuve en esa selección departamental me llamaron a una juvenil de Colombia, pero nunca pensé tampoco ser profesional, solo darlo todo. No fue que me lo propuse desde niño, solo que cuando se dio lo viví e intenté dar el máximo. Hoy sigo creyendo que esa es una buena idea y me ha llevado a conseguir lo que he logrado.

¿Cómo se dio su llegada a Nacional?
Fue después de un Campeonato Sudamericano que se hizo en Uruguay y parece que me fue bien. Yo era jugador de la Universidad de Antioquia y Nacional pensó que yo podía ser alguien importante para jugar en las divisiones menores. Llegué y empecé el camino de torneos juveniles, reservas y después la profesional.

 Suárez, de pie, el cuarto de izquierda a derecha.

 

¿Siempre jugó como defensor central y volante de marca?
Sí, esos fueron mis dos puestos. Empecé de central y luego como volante central.

¿Qué tipo de jugador era?
Un jugador muy simple en el juego. Yo buscaba de alguna manera esconder mucho las dificultades y deficiencias que tenía y estar cumpliendo bien con las labores que hacía, que básicamente eran defensivas. En esa época se hacía mucho de marcar al hombre, así que fue mucho de eso. En el caso mío yo empecé como stopper, que era el central que marcaba mucho al '9'. Después fui evolucionando cuando llegué a jugar de volante central, pero eran más labores defensivas.

¿Volante de marca de los que solo cortaban el juego y se la pasaban al creativo?
Exacto. Esa era la labor. En esa época no había mucho de lo que hoy se presenta, que hay una funcionalidad diferente en ese volante central que ya tiene otras obligaciones.

¿Actualmente hay algún jugador que se parezca a Luis Fernando Suárez?
No, no. Porque ese era un fútbol totalmente diferente. Afortunadamente no hay ninguno para mostrar. 

¿De la etapa de futbolista cuál es el mejor recuerdo que tiene?
Cuando inicié, quedando campeón en 1981, y cuando terminé en 1989, campeón de la Copa Libertadores. Así que fue un buen inicio y un buen final.

Jugó en Nacional y en Pereira, ¿por qué se retiró tan joven?
A los 28 años. Porque me ofrecieron algo diferente. Yo estaba jugando con Nacional en 1989 y habíamos terminado campeones de la Copa Libertadores. Había una situación que se estaba dando, Francisco Maturana y Hernán Gómez, que eran los técnicos, se tenían que ir a dirigir la Selección Colombia para las eliminatorias del Mundial de Italia 1990 y la Copa América en Brasil. Ellos trabajan con la Selección y después volvían, entonces me ofrecieron a mí un espacio que no era cubierto por nadie. Ellos pensaron que yo podía cumplir, sobre todo Maturana. Yo fui técnico encargado en ese año mientras ellos estaba con la Selección. Cuando ya regresaron no había espacio para mí como jugador y me quedé como asistente. Fue como una decisión medio traída de los cabellos, pero que al final no fue mala de ninguna manera.

¿Qué piensa que vieron Maturana y 'El Bolillo' en usted para darle esa responsabilidad?
Creo que alguna condición de poder manejar un grupo. Yo había tenido una experiencia el año anterior. En 1988, aún siendo jugador, fui asistente de Juan José Peláez en una selección que estuvo en el Sudamericano Juvenil en Argentina y clasificamos al Mundial de Arabia Saudita. Entonces había tenido alguna experiencia, así que no era una cuestión muy nueva. Pero ellos vieron algo. Yo siempre preguntaba mucho, hablaba mucho. Básicamente yo veía que mi futuro en el fútbol podía darse de otra manera.

¿Como técnico?
No pensé ser entrenador. A la primera persona que yo me acerqué para buscar una cuestión diferente cuando me retirara fue al preparador físico Diego Barragán, porque a mí siempre me ha gustado la universidad. Entonces la idea mía era retirarme del fútbol e irme a una universidad a estudiar educación física. Eso era lo que quería hacer. Bueno, querer hacer no, de pronto lo veía como una posibilidad. Creo que también Barragán le habló un poco a Maturana sobre los interrogantes que yo tenía, de cómo hablaba yo, qué decía, seguramente por esa razón me ofrecieron reemplazarlos a ellos.

¿Qué sucedió en los siguientes años cuando ya se va Maturana y queda Hernán Darío Gómez en Nacional?

Fui asistente. Y ya empiezo a mirar el fútbol de otra manera, me pongo a estudiar más, miro otras cosas, hago cursos, siempre pensando de qué manera puedo mejorar en la comunicación, cómo hablar. Sabía que tenía que ser así, años en los que ser segundo me tenía que implicar algún sacrificio, pero aprender mucho. Había un montón de taras que tenía, en el caso específico de la metodología de trabajo, cómo enseñar, cómo decir las cosas, qué repeticiones hacer, al principio lo hacía por inercia, porque pensaba que era así. Después me puse a mirar de qué manera lo podía hacer mejor.

En medio de ese época de ser asistente tuvo una experiencia como técnico principal en el Deportivo Pereira en 1994, ¿cómo le fue?
Fue la experiencia que más me sirvió para saber que todavía no estaba listo. Estuve un año y un poco más, hasta abril de 1995. Parece que no fue lo mejor. Aunque lo mejor que me pudo haber ocurrido es que me di cuenta que todavía me faltaba mucho, que tenía que aprender muchas más cosas de mi labor y entendía que no podía ser todavía entrenador de fútbol.

Entonces vuelve a ser asistente y se reencuentra con Maturana...
Luego afortunadamente me ofrecen ser asistente de 'Pacho' en la Selección de Ecuador en 1995. Creo que fue una buena decisión irme con él.

Segunda experiencia en una Selección y la primera en una mayor...
Sí, ya era otra nivel. Diferente, sabiendo que la responsabilidad es mucho más grande aunque finalmente no es de uno, es del entrenador. Eso te da una relativa tranquilidad.

Luego vuelven a Colombia pero a Millonarios, ¿cómo fue esa experiencia en Bogotá?
Ya había terminado la labor en Ecuador luego de no clasificar al Mundial de Francia y nos fuimos a Millonarios. Estuvimos el primer semestre de 1998. Esa campaña no fue buena, creo que fue una mala decisión de parte nuestra ir a un equipo que tenía, no por el fútbol, sino por un montón de cosas, sentimientos que en ese momento eran complicados por el caso de ser uno de Nacional. No fue la mejor decisión. Terminamos y así terminó la relación con Maturana, bueno nunca se termina, siempre va a estar ahí, pero sí la de trabajo. Maturana fue a Costa Rica y le proponen que solo puede llevar al preparador físico porque querían un asistente de allá. 'Pacho' me habla y yo lo primero que le digo es: 'te agradezco mucho por todo lo que me has dado y creo que ya es hora que yo vuele solo'.

Pero enseguida no comenzó a volar solo...
No, porque al año siguiente me ofrecieron ser asistente de Javier Álvarez en la Selección Colombia de mayores. Eso ha sido el único contacto que he tenido con la Selección. Bueno, el segundo contando la juvenil. A finales de 1998 comencé.

¿Cómo se produjo que terminara de técnico de la primera Selección que ganó el Torneo Esperanzas de Toulon?
En 1999 se da una situación que es un ofrecimiento a Toulon. No había técnico y a Gustavo Moreno Jaramillo, miembro de la Federación, se le ocurrió que yo podía ser. Me nombraron, me sonó la flauta y salimos campeones. Se armó un buen equipo, estaba Jhonnier Montaño, Tressor Moreno, Fabián Vargas. Aún hay un par de jugadores que están activos: David Ferreira y David González. Allá se fue siendo desconocidos, cuando la cosa comenzó a funcionar la gente empezó a preguntar 'esto qué es'. Creo que es la primera vez que una Selección colombiana gana un título en Europa. Al siguiente año volvió a quedar campeona con Reinaldo Rueda. Cuando ya se dio esa situación me di cuenta realmente que podía volar solo. Sabía que después de 11 años ya estaba preparado.

¿Y entonces por qué rechazó dirigir la Selección mayor cuando se la ofrecieron en el año 2000?
Ah no, es que había que cumplir otro rito, otros retos y cumplir otras cosas. Después que llego de Toulon sigo con la Selección y fuimos a la Copa América de Paraguay 1999, allí hicimos una relativa buena campaña. La primera ronda fue muy buena y luego nos eliminó Chile (en cuartos de final). Cuando regresamos de la Copa América me llama Nacional y pensé que lo podía aceptar, dije que sí y quedamos campeones ese año. Pero fue por esa razón que me ofrecieron la Selección.

¿Porque era el técnico de moda al ser el último campeón?
Exacto. Me parece que esas son de las cosas necias que se hacen siempre, que uno sea solo candidato porque queda campeón de un torneo. A mí me ofrecieron la Selección por una situación que pasó con Javier, que el equipo perdió feo (9-0) con Brasil en el Preolímpico. Entonces pensaron que yo por ser el técnico del Nacional campeón podía tomar la Selección. Yo sabía que no podía todavía. Aparte sabía que no debía porque fui parte de ese cuerpo técnico que estaban sacando, entonces un poco por ética no era normal, aunque ya no estaba, no me parecía normal llegar a reemplazar a alguien con el que estuve. Las dos circunstancias me llevaron a decir que no, pero la que más valió fue decir 'no tengo aún la capacidad para hacerlo'. Todavía me faltaba muchísimo tiempo de aprendizaje para tomar una Selección.

¿19 años después se arrepiente de ese no?
Lo único que lamento es que después de haber tomado esa decisión yo sabía que la Selección Colombia ya estaba cerrada para mí, que tenía que estar buscando esa posibilidad de dirigir una Selección en otro país. Afortunadamente se pudo dar.

¿Cuando dice cerrada cree que es para siempre o (no deja terminar y responde)?
Yo creo que sí.

¿Por esa situación?
Sí.

¿No importa que hayan algunos dirigentes distintos en la Federación?
Sí. A veces uno cierra puertas de esa manera.

¿Entonces cree que es un tren que no vuelve a pasar?
Sí, básicamente, pero bueno, no era para uno. Era para otros.

Bueno, retrocedamos un poco para profundizar en Nacional. ¿El reto fue mayor porque llegaba a reemplazar al argentino Reinaldo 'Mostaza' Merlo, que tenía líder al equipo pero no gustaba su estilo de juego?
De pronto conté un poco con suerte o toqué la tecla justa en el momento justo. Creo que conmigo les tocó, porque me llamaron y yo llegué y les decía a los jugadores 'hagamos lo que siempre hemos hecho. Hagamos las cosas correctas siempre'. Respondiendo a una exigencia y un pedido que en determinado momento somos capaces de responder porque tenemos con qué hacerlo. En ese mismo año (1999) quedé campeón dos veces, en Toulon y en Colombia. Hay una cosa común en las dos y es que en el último partido no hice charla técnica, no hablé de táctica. Solo dije, y en cada una me demoré 30 segundos, fue: 'nosotros estamos capacitados para quedar campeones, vamos a hacerlo'. En Nacional en ese momento tenía que llegar alguien como yo, que era de la casa, a decir 'venga, juguemos como siempre'. Porque lo de Merlo no era malo, estaba bien, pero los paisas somos de una manera especial, aunque las cosas sean buenas nos gusta es de la manera como queremos hacerlo. Bueno, somos muy especiales.

¿Como técnico también se siente más especial cuando el equipo le gana un título a un archirrival, como en ese caso al América?
No sé, eso se lo puede preguntar a cualquier hincha. Yo no, sobre todo después de vivir un montón de cosas en las que sé que el sentimiento del hincha es igual en todas partes. Yo ya no vivo de eso. Nunca lo he vivido, ni cuando era niño y era hincha de Nacional. Ahora menos. A mí no me embarga esa situación de estar diciendo le ganamos a este y tengo que demostrar. Absolutamente no. Para mí es lo de menos. Al final, y conociendo todo esto, el jugador de fútbol es igual en todas partes. Yo hoy estoy en Junior y veo los mismos sentimientos, la misma forma de hablar que he sentido con estos jugadores está en todos lados. Son idénticos, los mismos adn, los mismos miedos, la misma alegría. Así que en eso no, es triunfar porque le ganamos al rival calificado. Es otro sentimiento, es ganar porque hicimos las cosas mejor que los demás.

¿Para los entrenadores es tan importante ganar títulos como dejar una huella en sus dirigidos? Por ejemplo, cuando ya usted no estaba en Nacional en el 2000 y ganaron la Copa Merconorte, Milton Patiño mostró un mensaje que decía: 'Suárez, esta Copa también es tuya'.
Y la tengo, esa camiseta la tengo. La tengo guardada no solo en un sitio especial sino también en el corazón. Creo que eso es lo más importante para uno como entrenador. Yo creo que uno vive más de eso, momentos en los cuales uno se encuentra con alguien que ha vivido determinadas cosas y hay una sonrisa y un abrazo. Eso es lo más importante. Alguna significancia importante he tenido con algunos jugadores, eso es más importante que un título. Porque eso habla que esa persona me hizo crecer a mí y yo hice crecer a ese jugador. De esos trofeos afortunadamente tengo muchos.

Después de Nacional va al Deportivo Cali, le armaron una gran nómina, Iván Valenciano, Víctor Aristizábal, Giovanni Hernández... pero no le fue bien. ¿Qué pasó?
Un equipazo. Había un montón de futbolistas espectaculares. El 'Súper Depor' le decían. Y es ahí donde uno empieza a aprender todavía. Yo había vivido experiencias buenas siempre, porque cuando era asistente nunca perdí, siempre perdía el entrenador. Y cuando llegué a ser técnico gané en Toulon y en Nacional. Un poquito perdí cuando estaba en Nacional en la Copa Libertadores de 2000. Y creo que tomé una mala decisión de ir al Cali, no porque fuera el Cali, sino que cuando llegué tenía que haber preguntado qué vamos a hacer acá. Supuestamente armaron el mejor equipo, pero pedían cosas inmediatas y es imposible hacerlo. Y eso yo no lo sabía. Después de muchos años fue que me di cuenta que 've, yo en el Cali lo que tenía que haber dicho era esto'. Creo que en el Cali armaron un muy buen equipo pero no tenían entrenador. El técnico todavía no sabía manejar esas cosas. Eso me quedó como enseñanza.

El siguiente equipo fue el Deportes Tolima...
Después de Cali yo estoy un año sin trabajar. Cuando me ofrecen Tolima fue a mediados de 2002, yo vi eso como una... ese mal momento de Nacional y Cali, ese no trabajar durante un año me puso a pensar mucho que yo mientras viví esas mieles del triunfo siempre pensé que cuando perdí en los siguientes años no era culpa mía, era culpa de los demás. Bueno, el estar sin trabajar me parece que sirvió y me dije: 'bueno, no crees que la responsabilidad es más tuya'. Me di cuenta, cuando ya no tenía trabajo, que había mucha responsabilidad mía en muchas cosas, o la gran, o el 100 por ciento. Cuando llegué a Tolima ya era muy consciente de cuál era mi responsabilidad y no echarle la culpa a los demás. Veía eso como la última oportunidad. En ese momento me decía: 'si ya en el Tolima te va mal, seguramente no te van a contratar en ninguna otra parte. Dedícate a otra cosa. Dedícate a ser un contador'. Fui con ese pensamiento.

¿Lo pensó así en serio?
Sí, total. Incluso fuimos tres personas en el cuerpo técnico que en ese momento teníamos las mismas circunstancias. Estábamos viviendo momentos parecidos. Mi asistente fue Armando Osma (su ayudante hoy en Junior), quien hacía 3 meses que lo habían sacado del Cali luego de estar trabajando en la Primera C. Y el preparador físico había salido mal de Medellín. Los 3 éramos desempleados y con un montón de cosas. Así que nos fuimos para Ibagué con una mano adelante y otra atrás. Incluso nos fuimos a vivir los 3 en un mismo apartamento, no teníamos alguna otra cosa que nos moviera sino pensar que nos teníamos que salvar entre los 3.

¿Y cómo resultó todo?
Trabajábamos con muchas ganas, incluso en sitios donde no había ni camerinos. Íbamos a un campamento de militares, entonces había zonas donde se bañaban los jugadores con manguera o con baldes de agua. Un montón de cosas que eran extrañísimas. Eso también lo tiempla a uno, lo pone fuerte. Nos fue relativamente bien en Tolima. Era un equipo que estaba peleando por no descender y lo sacamos adelante, peleamos y clasificamos a los cuadrangulares. Llegamos hasta un punto en el que nadie pensaba que podíamos llegar. Ahí sacamos la cabeza otra vez. Ahí yo me di cuenta que sí podía dirigir. No todo era tan bueno como al principio, pero tampoco tan malo como ocurrió después. Lo que más me sirvió, le agradezco infinitamente a Dios, fue la cachetada que me dio cuando perdí y el año entero sin trabajar que me puso a pensar, para después volver y lograr una cosa medio importante. Yo sabía qué era cuando ya me fui para Ecuador.

¿Antes de ir a Ibagué, al todo o nada, se acordó que había hecho 8 semestres de contaduría y se pintó trabajando como contador?
Pero ni siquiera dije voy a ser contador. Cuando llegué a Ibagué y pensé que era la última oportunidad dije: 'lo que puedo hacer ahora es no dejar el fútbol del todo. ¿Será que lo mío es ser preparador físico?' De pronto habría empezado una carrera en eso, algo metido en el deporte. Básicamente porque me di cuenta después que yo no soy capaz de estar en una oficina trabajando. No creo que soporte estar entre 4 muros.

¿Por qué en su momento no terminó contaduría?
Yo siempre estudié, a mí siempre me gustó la universidad. Cuando jugaba fútbol profesional estaba estudiando, pero no terminé contaduría, me faltó un año. Ya había empezado el noveno semestre, pero me pudo el fútbol. Una mala decisión no terminar. Eso fue como en 1984 o 1985. Yo empecé universidad en 1978, pero lógicamente no lo podía hacer en los 5 años que se hacen normalmente. En cada semestre solo tomaba la mitad del crédito, me demoraba muchísimo. Además, porque al principio estaba en la Universidad de Antioquia que es conocida por todas las huelgas, entonces era más complicado.

Bueno, finalmente Tolima le dio motivos para seguir como entrenador, ¿pero por qué no continuó en ese equipo?
Yo supuestamente volvía al año siguiente, en 2003, pero muy extrañamente nadie me llamó ni me preguntó cuándo iba a empezar, sino que a finales de diciembre supe que habían nombrado otro técnico. Y yo como que ¡wuao!, esto qué fue. Nadie se comunicó ni para decir gracias ni nada, ni el senador (Gabriel Camargo) ni Ricardo Salazar.

¿Es tan complicado Camargo como dicen algunos?
Naa, es un un tipo que tiene unas formas de manejar extrañas algunas cuestiones. Pero si uno sabe hablar con él para conocerlo y saber cómo comunicarse con él creo que tampoco es tan difícil.

Posteriormente llega a Aucas, su primera experiencia internacional a nivel de clubes...
Se dio un poco por lo que se había dado antes, me conocían en Ecuador como asistente de Maturana. Incluso, entre comillas, yo fui técnico de Ecuador en la Copa América de Bolivia 1997. Maturana era asesor y me nombró DT, pero muchas cosas las decidía él, aunque nunca estuvo en el banco.
Cuando se dio que no volví al Tolima pensé mucho que podía pasar lo sucedido después del Cali de estar un año sin trabajar. Pero a los 3 meses me llamaron de Aucas, que no le estaba yendo bien y como siempre lo primero que hacen es sacar al entrenador. Me fui en 2003 con mi cuerpo técnico, también con una mano adelante y otra atrás a vivir todos en el mismo apartamento. Recuerdo que Armando Osma dormía en el sofá de la sala, pero valió la pena.

¿Llegando en esa situación no se imaginaba que dentro de poco iba a estar al mando de la Selección?
Todo un poco se da por las cosas que uno después consigue. Ese año nos fue bien, sostuvimos el equipo en la categoría. En octubre hablé con el presidente Ramiro Montenegro y me dijo que quería que renováramos para el siguiente año. Y me dice: 'hagamos algo diferente' y agrega: 'profe, usted tenía un equipo muy malo'. Yo solo me reí' y le dije 'él que lo armó fue usted'. Me contestó que 'es más fácil decidir quiénes se quedan porque los que se deben ir son más'. Entonces le propuse, 'hagamos una lista de los que usted cree que deben seguir y el cuerpo técnico hace otra'. Cuando miramos, él tenía 5 y nosotros 6, coincidimos en 5. Lo mejor fue que me dijo que 'ese uno más no me gusta, pero si a usted le gusta es al primero que le hacemos el contrato'.
Con esos 6 empezamos, más otros de la sub 20 que ya habíamos visto y los ascendimos. Hicimos una cosa loca. Aucas queda en el sur de Quito, en la parte pobre, entonces en esa parte diferente hicimos perifoneo diciendo que la gente que creía que tenía condiciones podía presentarse a pruebas al equipo profesional. Fue gente pero terriblemente mala. Sacamos como 4 jugadores. Luego un empresario ofreció dos jugadores paraguayos, uno de ellos fue Enrique 'Rambert' Vera, quien se quería comer el mundo y después fue figura de la Liga de Quito y jugó en la Selección paraguaya.

También tuvo a un par de figuras...
Se dio un par de circunstancias rarísimas que me llevó a pensar que algo iba a funcionar. El mismo presidente me dice: '¿usted puede llamar a René Higuita para contratarlo?' '¿Seguro?', le pregunté. 'Sí, yo le ofrezco una platica para ver si viene'. Llamé a René, le comenté y me dijo: 'listo, yo me voy para allá'. Le advertí, 'Pero René, acá no ofrecen mucho'. 'No importa, yo voy'.
Después fue con el goleador histórico de la selección ecuatoriana, que estaba jugando en Inglaterra. Un día él me dijo: 'oiga, yo voy a traer a Agustín Delgado'. Ya teníamos una relación bonita y yo le respondí: 'usted por qué es mentiroso, usted me está gozando'. 'Se lo juro que lo traigo'. Cuando lo trajo le pregunté cómo hizo. 'Es que el me debía algo'. Resulta que cuando estaba en Inglaterra tuvo una lesión, pero no descubrieron lo que tenía, que era supuestamente en las piernas. Dijeron esto es un problema para un neurólogo, el doctor Montenegro lo revisó y le dijo que no era nada en las piernas sino una hernia en la columna, hay que operar y ya. Y funcionó. Entonces tenía esa gratitud.
Entonces tenía en el arco a René Higuita, uno en la mitad que se quería comer el mundo (Vera) y arriba un goleador. Ese equipo comenzó a ganar y quedó primero en la primera fase del campeonato. Pero a mitad de año se da una situación que la Selección perdió 6-1 ante Argentina en la Copa América y Hernán Gómez renunció. Se dio una situación como en Colombia en el 2000, que yo era el técnico de moda, y ahí sí no la dejé pasar. Me la ofrecieron y acepté la Selección.

¿Y ahí por qué no la dejó pasar?
Ahí ya estaba seguro. Cuando a mí me llamó el coordinador de selecciones y me dice 'pasó esto...' 'Sí, yo lo sé'. '¿Puedes recibir al presidente, sabes para qué?'. A los 15 minutos llegó y a los 15 minutos arreglé. Yo sabía que ese era el momento, no había otro.

¿También aceptó por el temor de dejar pasar otro tren?
No, no. Ahí estaba seguro. Tenía tiempo y un conocimiento del fútbol ecuatoriano, del actual y el pasado porque había estado con Maturana. Incluso ya sabía cuáles eran los jugadores que no iba a llamar. Yo creo que el ejercicio ya lo había hecho en la mente. Si soy técnico de la Selección llamaré a este y a este que nadie lo ha convocado lo llamaré. Y a estos que todo el mundo llama, yo no.

¿Ese ejercicio lo hizo antes de la salida del 'Bolillo'?
Yo no creía que me iban a llamar en ese momento porque Hernán Gómez era un dios, intocable. Pero las circunstancias se dan. Cuando él renuncia yo por dentro sabía que me iban a llamar e iba a decir que sí.

Hace un rato decía que cuando era asistente el que principalmente perdía era Maturana, ¿ahora como el máximo responsable cómo vivió las eliminatorias?
Fue todo bien. Lo que uno debe hacer cuando llega a un equipo es tener claro los objetivos y yo con ellos fui claros: 'clasifiquemos al Mundial que tenemos con qué'. Me apoyaron bastante y había buen material. No voy a decir que fue fácil, pero había buena sinergia, se trabajó bien. El presidente era clarito con todo lo que se podía conseguir. Sentía que podíamos clasificar y pelearle a cualquier equipo.

¿Cómo fue la situación de no convocar a Alex Aguinaga, el 'Pibe' Valderrama de los ecuatorianos?
Hice cambios. Y recuerdan mucho porque en la primera convocatoria no llamé a Aguinaga, que era como no llamar a Carlos Valderrama o ahora a James Rodríguez. Esa fue la pregunta que me hicieron. Respondí que no estaba en su mejor momento. Ahí empezó esa etapa difícil. Si no había un resultado positivo la responsabilidad era mía porque no había llamado a Aguinaga. Pero también dejé de llamar otros 5 que pensaba que ya no estaban. Cuando uno tiene esa seguridad tiene más posibilidad de ganar que de perder. Fue lo que aprendí, por ejemplo, del Cali, que tenía un montón de posibilidades pero en determinado momento no sabía ni qué hacer con eso. No sabía qué hacer con Valenciano y Aristizábal, por ejemplo, no tenía las herramientas. En cambio, en esto sí sabía, había tomado yo las decisiones y no otro.

¿Tuvo algún diálogo con Aguinaga?
Sí. Inmediatamente después que hice la convocatoria él hizo una citación a la prensa y yo sabía que era para decir algo con respecto a la Selección. Yo lo llamé y le dije: 'no te estoy convocado ahora, pero si vos subís tu nivel, te llamaré'. 'Bueno, listo, pero yo estoy convocado para otra cosa', me respondió. Llamó a la prensa para decir que renunciaba a la Selección. Seguramente le quedó un mal sabor de boca, aún hoy lo menciona. Pero la toma de decisiones es muy complicado complacer a todo el mundo. Así como le decía que cuando me encuentro con algunos jugadores me sonríen, Aguinaga seguramente no me va a sonreír ni abrazar.

¿Cómo fue la experiencia en el Mundial de Alemania 2006?
Ahí sí que yo al principio ni siquiera sabía qué iba a hacer allá. Lo más inteligente que hice fue pedirle al presidente permitirme vivir el Mundial antes del Mundial hablando con la mayor cantidad de entrenadores que hayan estado en la Copa del Mundo, para ver qué me cuentan y cómo lo hago yo. Estuve por Argentina, Brasil y en Alemania antes de empezar hablé con varios. Hablé con César Luis Menotti, Daniel Pasarella, Alfio Basile, Carlos Alberto Parreira, Luis Felipe Scolari, hasta con Carlos Queiroz. Yo llevé una grabadora como esa con la que usted me está entrevistando y solo les decía: 'quiero que me ayuden con dos preguntas puntuales: '¿qué repetiría usted de su Mundial y que no repetiría?' Y así hablamos horas y horas y aprendí mucho.

¿Algo que le haya quedado marcado?
Basile me preguntó: '¿ya tenés los partidos antes del Mundial?'. 'Sí, juego el 20 y algo de mayo en Nueva York con Colombia, después el 28 en Madrid contra Eslovenia y luego uno con la selección universitaria de Alemania. 'No puedes cancelarlos, porque esos partidos en vez de ayudarte te van a decir un montón de cosas que no son. Los jugadores antes del Mundial no quieren exponerse y no van a meter la pierna', expresó. Eso ocurrió. En Estados Unidos fue un partido malísimo, en España perdimos 2-1 y ante los universitarios apenas ganamos por suerte gracias a un chico que era el jugador 24, tenía 17 años y no fue el Mundial: Felipe Caicedo. Ahí me acordé de Basile. Estaba preocupado, aunque sabía que el Mundial iba a ser diferente.

¿Qué enseñanza le dejó el Mundial que le sirva ahora como técnico de Junior?
Un Mundial te enseña que uno debe planificar. Hay situaciones que ahora entendí que no son casualidades sino causalidades. En 2005 habíamos tenido un amistoso con Polonia en Barcelona y perdimos 3-0. Al poco tiempo fue el sorteo y nos tocó Polonia, sentí una rara sensación cuando el técnico (Pawel Janas) de Polonia me miró y seguramente pensó y dijo a estos facilitos me los gano. Y yo pensé que no sabés contra quién vas a jugar. Pero todo eso me dio para saber que tenés que planficar todo y no llegar de cualquier manera. En esa época por acá no había analistas de videos, pero sí conseguí los videos de los partidos de Polonia, Alemania y Costa Rica. Incluso nos adelantamos un poco y conseguimos juegos de Inglaterra y Suecia, que eran los posibles rivales en octavos. Vimos entre 20 y 30 partidos de cada uno de los equipos, los teníamos suficientemente estudiados. 
Recuerdo que en una charla informal antes alguien me preguntó cómo íbamos a hacer contra Polonia. Yo le dije, ellos se mueven así, nosotros haremos esto y aquello, el hombre me miró y se echó a reír. Después cuando volví me dijo que 'ahora te respeto más como técnico porque todo lo que me dijiste salió. ¿Sos mago?' No, solo que estudié. Nos fue bien porque planificamos. Pero fallamos porque solo planificamos hasta ese cuarto partido contra Inglaterra (perdieron 1-0) y ese fue un error.

Después vivió otra situación similar a la del 'Bolillo', pues usted también salió por una mala actuación en la Copa América de Venezuela 2007...
Eso fue un error porque la primera idea que tenía era no quedarme en Ecuador. Es más, cuando llegué de Alemania en Medellín tomé la decisión de no seguir. Incluso arreglé con el Morelia de México. Pero al otro día sentí que estaba haciendo las cosas mal y le dije a la gente de Morelia que me esperaran porque debía hablar primero con los de Ecuador. Yo llegué a decir que no seguía, me convencieron que siguiera y yo traté de convencerme también que podía. Sabía que tenía que sacar a varios jugadores, pero a veces te puede más el corazón. Los mismos 23 jugadores que llevé al Mundial los inscribí en la Copa América. Siempre lo sabía, pero ahí más, que la parte afectiva uno la tiene que manejar, cuando lo afectivo le gana debe irse. Por eso cuando estuve con Honduras yo sabía que después del Mundial no regresaba más. Eso me lo enseñó Ecuador en la mala decisión que tomé.

Su siguiente trabajo fue una sorpresa para todos. ¿Por qué aceptar dirigir en 2008 al Pereira teniendo ya un cartel mundialista?
Eso a mí no me mueve ni me pone a pensar que estoy haciendo algo malo o que estoy bajando de categoría. Ahora que volví a Colombia lo hice a La Equidad y me sentí bien. Son etapas de transición y lo del Pereira fue bueno en su momento. Lo más triste de Pereira fue que los grandes equipos siempre tienen que tener un gran directivo, un buen jefe. Me contrató un señor prestante de Pereira, recuerdo que trajo a Carlos Darwin Quintero de Rusia, pero a los 3 meses tuvo un accidente, descubrieron que tenía cáncer y murió. El equipo quedó sin un pulmón y terminamos mal. Si él no hubiera muerto Pereira no habría descendido después.

Luego vuelve a Nacional. ¿Por qué no le fue bien?
Se hizo una buena campaña en Pereira y después uno toma decisiones más con el corazón que con otra cosa. Llegué a Nacional en 2009. Luego de haber hecho las cosas bien en Ecuador llegaba a mi casa con un nombre completamente diferente, con poder de decisión grande. Recuerdo que me llamó Maturana y me dijo que 'si vas a ir a ese equipo lo único que quiero es que tomés decisiones, si tenés que sacar a todo el mundo, hazlo. Si tenés que tomar decisiones drásticas, tenés que tomarlas. No te vas a equivocar en eso'. Le dije que sí, pero cuando llegué me pudo más el corazón blando que tengo y no tomé decisiones. Me fue mal. Terrible. A las 7 fechas ya yo estaba por fuera. Como siempre el equivocado es uno.

¿Y qué le dijo Maturana después?
Después que salí de Nacional no fui capaz de llamar a Maturana. 'Pacho' nunca me va a decir te lo dije, pero siempre queda una sensación del porqué no escuchaste o cuando escuchaste dijiste que sí y luego no tomaste las decisiones. Pero bueno, de eso se aprende, todavía hoy aunque hayan pasado muchos años.

Posteriormente acepta irse a Juan Aurich de Perú, ¿qué tal la experiencia allá?
Me voy para Perú y con Juan Aurich clasificamos a una Copa Libertadores. Perú tiene algo especial y es que los peruanos juegan muy bien, son una cosa espectacular, pero también tienen una forma de ser muy informal, demasiado, en su forma de presentarse, por eso a veces no han logrado conseguir lo que deberían. Afortunadamente lo de Ricardo Gareca con la Selección ha sido bueno. Con ellos uno se divierte viéndolos jugar.

¿Cómo se dio la llegada Honduras?, su segunda Selección como entrenador principal
Estuve un año en Perú y me fui para Honduras. Fue algo bonito en muchas cosas, llegar a un país que era desconocido. Solo conociéndolo a través de los ojos de otra persona que deseaba que me fuera bien: Reinaldo Rueda. Si hay algo que valorar es una persona que te ayuda de la manera tan tranquila y sin pedir nada cambio. La primera vez que me llamó Reinaldo, él y yo habíamos tenido 2 o 3 saludos, ni siquiera conversaciones. Me dice: 'me están pidiendo un DT colombiano y yo solo pensé en vos. ¿Te gustaría'. 'Sí, pero cómo es'. Ese solo día hablamos 2 horas, después mucho más, nos volvimos amigos y él me decía todas las cosas de Honduras, cómo es este, cómo es aquel. Antes de llegar ya conocía mucho por los ojos de Reinaldo y los deseos de él, eso es bonito. Y me va bien, también tomo decisiones que me cuesta un poquito hacerlo pero las tomo. Porque a veces el pensamiento de la gente o la prensa con respecto a algún jugador no encaja con el que uno considera para el mejor funcionamiento del equipo. Hay que tener el carácter para tomar esas decisiones.

Segunda clasificación a un Mundial...
Me fue bien, clasificamos al Mundial de Sudáfrica. Un fútbol diferente, con mucha potencia, jugadores de calidad, unos 4 en Inglaterra, otro en Italia. Uno a veces mira a los hondureños y como no conoce dice 'pobrecitos aquellos'. No, pobrecitos no. Son gente que también ha hecho recorrido. En ese momento creo que había más jugadores hondureños que colombianos en la Premier League. Eso ya es decir algo.

Luego de Honduras acepta otro club de Perú, ¿por qué?
Después de Honduras es Universitario, uno como que siempre tiene subidas y bajadas. También fue una mala decisión. No es culpa de nadie, solo mía. Luego voy a Dorados de Sinaloa. Eso sí lo tomé más por el deseo de estar en México. Siempre quise ir a dirigir a México. No sé por qué, pero antes que fuera (Norberto) Peluffo y (Juan Carlos) Osorio quería ser el primer colombiano allá. Pero fui a un equipo que estaba recién ascendido a la primera categoría y no tenía las bases suficientes para poder sostenerse. No tenía el equipo. A los 3 meses sabía que no iba a funcionar y tomé la decisión: 'Muchas gracias, pero con este grupo no soy capaz y creo que debo irme, traigan a otra persona para que por lo menos los salve'. Son malas decisiones no hay que echarle la culpa a los demás.

¿El tiempo que luego estuvo sin dirigir fue por decisión propia?
Necesitaba algo más tranquilo. Lo que viví en su momento fue con la desazón porque no sabía si iba a volver a entrenar. En esta sentía la necesidad de aplacarme un poco, pensar y tranquilizarme. Lo de Honduras no fue bueno al final, sentía la ilusión de hacer un buen Mundial y fue terrible. Quedé con una sensación agridulce, quería que el equipo mostrara otro fútbol. Fue pobrísimo y por muchas circunstancias que no fueron futbolísticas. Se da lo de Perú y lo de México que tampoco es bueno, hay algo que no funciona. Ese algo soy yo. Entonces me puse a aclarar determinadas cosas, mirar para dónde voy, qué quiero, leer y estudiar mucho. Ya había hecho algún seminario de neuroentrenamiento y me fui a Argentina. Ya en México había ido con el psicólogo Felipe Camacho para que él trabajara la parte mental. Me pongo a estudiar con él.
Veo el fútbol de una manera diferente. Siempre he pensado que el fútbol se juega primero con la cabeza que con los pies. Pero ahí ya tengo más bases. Cuando ya vuelvo digo voy a mirar el fútbol con otras cosas, no diferente pero sí con más aditamentos de ser solo una parte física, técnica o táctica, lo veo como algo que primariamente es el cerebro, la cabeza. Creo que ahí me volví un poquitico más inteligente, o al menos me volví inteligente, antes era un burro. Manejaba las cosas más por inercia. 

¿Cómo conoció al sicólogo y cuándo decidió incorporarlo al cuerpo técnico?
Yo lo vi a él antes porque trabajaba en Nacional, era medio famosito, salía en televisión. Era un tipo joven con cierto carisma. Un día lo llamé y le dije: 'mirá, yo quiero que en el algún momento cuando tenga un equipo de fútbol me acompañés'. En México fue conmigo y después hicimos un seminario largo en Argentina, estudié con él muchas cosas. No hice psicología deportiva, soy empírico en eso porque me encanta leer. Antes me gustaba leer muchas novelas, pero ya dejé de leer novelas por estar metido en esas lecturas.

¿Qué más estudió?
También decidí hacer el curso de entrenador de fútbol por internet, dos años en Argentina. Terminé el año pasado. Hice cosas diferentes y lo que hice fue recargarme de fútbol y otras cosas que te ponen a pensar de una manera distinta. 

¿Todo eso lo empezó a aplicar en La Equidad?
Cuando llegué a La Equidad sentía que el cerebro tenía cosas nuevas, creo que eso me ayudó para un equipo que tenía un montón de cosas buenas pero se maneja como un equipo chico, pero muy ordenadito. Entonces era a un equipo pequeño hacerle crecer y que tenga más motivaciones, que se vean dentro de esa pequñez que puedan pelear con cualquiera. Sirvió bastante lo de Equidad y era volver a Colombia después de mucho tiempo. Yo no soy de Colombia, lógicamente me siento colombiano, me enorgullece, pero mi vida futbolística no ha sido acá, a mí no me conocen en Colombia, no saben quién soy, ahora recién me estoy dando a conocer. Me sirvió querer aprender, que a veces uno cree que ya todo lo sabe.

¿También estudió Gerencia Deportiva?
Eso fue en Ecuador, con la escuela de Johan Cruyff. Un año muy interesante y de buen aprendizaje. Uno dice que tiene que seguir estudiando, se pueden dar más resultados importantes cuando uno le ponga un poco más de cacumen.

¿Eso fue para complementar al entrenador o pensando en algún momento explorar otra áreas dentro del fútbol?
Yo nunca voy a dejar el fútbol, pero sí quiero hacerlo desde otro lado. Yo espero terminar pronto esto de entrenador, creo que es hora.

¿Pronto es pronto?
Sí, pronto es pronto. La cuestión es que yo nunca me voy a salir del fútbol. Pero sí quiero algo diferente. Por ejemplo, con la neurociencia, uno no sabe, algo metido dentro de la organización del fútbol. En la que sí nunca me veo es entrenando una escuela, porque no tengo el perfil de ser entrenador de niños. De pronto si alguna situación se daría es que fuese el director de una escuela pero desde la parte más administrativa, pero no meterme a la cancha con niños porque no tengo ese don. Se necesita un talento especial para eso. Pero creo que nunca dejaré el fútbol

¿Y pronto son cuántos años?
Espero que sean muy pocos, uno no sabe, pero quiero irme bien. Pero mi carrera como entrenador terminará pronto.

Es decir, ¿gana la Libertadores con Junior y podría irse?
Jajajaja. Hay que mirarlo, hay que ver. Hay cosas en las que uno puede estar pensando que es bueno parar, pero parar bien. Afortunadamente no he tenido la vivencia de cuando se deja el fútbol pensar qué voy a hacer, como muchos otros futbolistas que terminan y no tienen la capacidad de ser entrenadores. De pronto no tienen mucho dinero o quizá sí pero no saben qué hacer con ese dinero y por ahí uno los ve y no pasa nada con ellos. O esos que tienen 38 años y dicen no me puedo retirar porque no sé que voy a hacer. A mí no me tocó eso. A mí pasó un día por la mañana entrenar como jugador y por la tarde entrenar a los que eran mis compañeros, cuando Maturana me llamó un mediodía de junio de 1989 y me dijo 'quiero que vos seas el entrenador de Nacional mientras yo me voy a la Selección y esta tarde te presento'. A las 3 de la tarde me presentó y empecé así, drástico, medio raro, pero pude sobrevivir. Entonces no quiero que en algún momento hoy se termine, por ejemplo, mi empleo en Junior y después quedarme esperando que alguien me llame y nadie me llame y no tener algo para saber dónde ir. Espero que no me ocurra, espero tomar la decisión, termino hoy y ya no vuelvo más a dirigir, irme a hacer otra cosa.

¿Ese pensamiento también es por qué ve cerrada la puerta de la Selección?
Jajaja. Nooo, ese no es el motivo por el que yo me voy a retirar. Solo que soy consciente de algo. Yo no me estoy lamentando de eso, son decisiones que uno toma y que cuando las toma recibe cosas buenas, porque después que tomé esa decisión me parece que no fue la más mala porque después me llegó otra por otro lado. Y quién sabe si yo hubiera aceptado tal vez no hubiese llegado a lo que tengo hoy, tal vez no estuviera contando todo lo que le conté. No creo que haya sido mala decisión pero eso tiene sus consecuencias. Que no haya aceptado la Selección Colombia por primera vez la consecuencia puee haber sido que ya nunca más la voy a tener, bueno listo, no puedo hacer nada más. Si en algún momento me ofrecen la Selección, bueno cambió el rumbo y lo que yo estaba pensando, pero si no se da acepto eso como una buena consecuencia de mis decisiones, no lo lamentaría nunca, para nada. Lo que yo he hecho, bueno y malo, en mi vida de fútbol me deja tranquilo. Yo estoy muy contento de haberme equivocado en lo que me equivoqué. Lógicamente de haber ganado lo que gané, de tomar las decisiones que tomé, de haber aprendido de las malas que tomé, de haber reflexionado sobre eso y ponerlo de una manera positiva. Pero si no puedo dirigir la Selección nacional no lo siento como que morí y nunca la dirigí. Me voy a morir tranquilo si no la dirijo.

Me llama la atención cuando dice que pronto es pronto pero irse bien, entonces le vuelvo a preguntar: ¿ve el título de la Libertadores con Junior y la participación en el Mundial de Clubes como un gran punto final?
Mmm. Bueno, yo no me he puesto ahora alguna fecha como límite. Absolutamente no. Pero esto es como la muerte, que cada día que pasa está más cerca. Cuando yo tenía 10 años de la muerte decía espero que llegue a los 60, porque veía que eran 50 años más. Ahora tengo 59, si siguiera con ese mismo pensamiento diría que falta un año de vida (risas). Creo que voy a vivir un poco más. Yo llevo 30 años de fútbol como entrenador, no creo que tengo para otros 30, va a ser mucho menos. Pero la cuestión es que no quiero que sea un drama. No quiero que cuando me retire es porque ya, hermano, no te llaman más. No quiero eso. Tengo que planificar. Y ahora estoy planificando para que el momento que yo diga hasta aquí llegué, me retiro. Yo sueño con vivir en alguna casa campestre, cerca de una cancha de golf. De pronto tener algo que pueda decir por este lado voy a estar tranquilo en la parte económica. Vivir bien y tranquilo.

¿Qué cree que le falta conseguir como entrenador?
(Suspira) Ayyy... qué me falta. Yo creo que algo con los clubes. A mí me ha ido bien con las selecciones. Con los clubes me falta ganar algo a nivel internacional. Creo que todavía hay algo que no se ha hecho bien. Yo he tenido Copa Libertadores con Nacional y Cali y no me fue bien. Con Aurich y más o menos ahí. De pronto tener más títulos no, porque yo tampoco he tenido mucha oportunidad de dirigir clubes, he estado más tiempo en selecciones. Pero sí me gustaría tener una mejor participación con un club a nivel internacional, eso sí me gustaría.

Hay muchos hinchas de Junior que ven, y esperan que se dé igual, su llegada al club como la de Rueda a Nacional, que no tenía mucha experiencia en clubes, pero sí en Selección, incluso con Honduras y Ecuador, y ganó la Libertadores. ¿Cree que puede pasar algo similar con usted?
Claro. Es lógico que se piense así. Me parece que el momento que se está viviendo es ese. Hay muchos más compromisos que tiene uno, que de ninguna manera los estoy esquivando, creo que hay un equipo para pelear. Y para pelear mucho. La cuestión es que el equipo no pierda el enfoque de lo que de verdad se puede hacer y cómo se puede hacer, de qué manera se puede lograr. Ahí está la labor de nosotros.

¿Y cómo está trabajando para que no se pierda el enfoque?
Hay algo que un día les dije a los jugadores: 'yo quiero que ustedes se den cuenta de qué es lo que pueden conseguir y peleen para conseguirlo. Y pueden que al final no lo consigan, porque al final es eso, todo el mundo está peleando por lo mismo. Pero la cuestión es que no les quede el remordimiento, que cuando ustedes tengan nietos y un día contando la historia les digan, más o menos, que nosotros teníamos un equipo que si hubiéramos hecho esto y aquello habríamos quedado campeones, no solo de la Libertadores sino del mundo, y porque no hicimos eso lo perdimos, qué tontos fuimos'. Eso les dije, y eso pienso yo. Porque yo también tengo que hacer lo suficiente. La idea no es que los jugadores piensen eso y yo no. Primero debo hacerlo yo y venderles la idea a ellos. Si yo no estoy convencido de ninguna manera puedo convencer a los demás de ganar algo. Bueno, yo estoy convencido. Después es que los jugadores no pierdan el enfoque y que yo tampoco. En eso estoy. Uno debe ganar en actitud, perseverancia y entrega. Y teniendo el talento que tienen... soñar es mucho más fácil con conseguirlo que con cualquiera. Uno con malos no puede competir. Y este equipo es muy bueno.

¿Antes ya le habían ofrecido dirigir a Junior?
Así formal formal como esta no. Un día yo me encontré en Panamá, no me acuerdo con quién de los Char, que se me presentó. Pero fue solo como una conversación y me preguntó: '¿algún día le gustaría dirigir al Junior?' Le dije que sí, pero yo en ese momento en realidad estaba más enfocado en lo que era Honduras.

A usted en su época de futbolista le tocó marcar a su asistente 'Piripi' Osma, pero no fueron compañeros de equipo, ¿cómo nació esa sociedad?
En Tolima. Nos habíamos enfrentado y nos conocemos porque somos más o menos de la misma edad, me tocó marcarlo, pero no más. Yo me conocí bien con Armando cuando fui al Cali y el era el técnico de la Primera C. Un día le pedí que me mirara un partido y me hablara del rival. Y el hombre resultó ser buenísimo en eso. Ahí empezó una admiración mía para el trabajo de él. Después cuando salí nos perdimos del radar, hasta que un día me llamó y me dijo que 'me acaban de despedir del Cali. Lo que quiero es que si por alguna razón, sino está con Santiago Escobar y usted considera que yo le puedo servir, me llama y puedo ser su asistente. Cuando me llaman del Tolima, Santiago se había ido a dirigir a Venezuela y pensé en Armando. Ahí fue donde empecé con él. Solo en Honduras no estuvimos, allá fui con el uruguayo Miguel Falero, porque Armando quería vivir una experiencia solo.

¿Son muy distintos en su forma de ser y expresarse?
Somos dos personalidades totalmente diferentes. Armando es santandereano y la forma de ser de ellos es muy rica, muy primaria, me encanta el primario porque es alguien que está pensando siempre y diciendo cosas. Yo soy un poco más tranquilo. Toda esa ebullición de él yo tengo que calmarla y la tranquilidad mía él intenta de alguna manera cacheteármela. Me parece que eso es buenísimo, él a veces me despierta y yo a veces lo calmo. 

Por: Ronald Soto Toncel - Twitter: @ronaldodavid01