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Libertadores. El cartagenero Jorge Carrascal ingresó al minuto 91.

Con penales de Ignacio Fernández y del colombiano Rafael Santos Borré, el campeón vigente River Plate venció el jueves 2-0 a Cerro Porteño de Paraguay y puso un pie en las semifinales de la Copa Libertadores, instancia en la que podría toparse nuevamente con su acérrimo rival Boca Juniors después de la histórica final de 2018.

Fernández ejecutó la pena a los 8 minutos y el colombiano a los 65 en el estadio Monumental de River, por el duelo de ida de los cuartos de final del certamen continental.

“Fuimos ampliamente superiores, fuimos el equipo que quiso atacar y buscar... rápidamente vino el gol y eso nos dio tranquilidad”, comentó el técnico de River Marcelo Gallardo. “Vamos a intentar hacernos fuertes en Paraguay para pasar de fase. Ellos van a utilizar su fortaleza ahí, intentarán hacer un gran partido para dar vuelta a la serie”.

Por la misma llave, Boca goleó en la víspera 3-0 a Liga de Quito. Las revanchas se jugarán la próxima semana y de mantener la ventaja, los dos gigantes del fútbol argentino se enfrentarán por un lugar en la final programada para el 23 de noviembre en Santiago de Chile.

“Para nosotros no es un problema, sabemos lo que genera la posibilidad de un clásico”, comentó Gallardo y aclaró que su equipo “no se va a anticipar. Así vamos seguir, no nos genera eso confusión porque entendemos bien lo que tenemos por delante”.

River, campeón en 1986, 1996, 2015 y 2018, tomó rápido la ventaja merced a un penal sancionado por el árbitro peruano Victor Hugo Carrillo con ayuda del video arbitraje (VAR).

La situación dudosa se dio tras un tiro de esquina, en el cual el VAR advirtió una infracción en el área del delantero argentino Joaquín Larrivey, de Cerro, sobre el uruguayo Nicolás de la Cruz.

Fernández facturó con un zurdazo cruzado que fue al palo opuesto al elegido por el arquero argentino Juan Pablo Carrizo, quien volvió al estadio Monumental ocho años después de atajar para River en su histórico descenso de categoría. Pese al mal recuerdo, un sector de la hinchada local lo recibió con aplausos.

La temprana desventaja alteró el plan de juego de Cerro Porteño, el único equipo que no ha ganado el certamen continental de los ocho que siguen en carrera. El Ciclón paraguayo, dirigido por el argentino Miguel Ángel Russo, que se coronó con Boca Juniors en 2007, se dedicó a reclamarle al árbitro y al juego brusco antes que mantener la calma para buscar el empate.

Al promediar el complemento, Carrizo derribó en el área a Exequiel Palacios y el árbitro marcó el segundo penal de la noche que Borré ejecutó con un cruzado de derecha.

“El VAR te lleva a todo este tipo de cosas, más que la decisión del árbitro es quiénes manejan el VAR”, lamentó Russo. “Tanta confusión con el VAR sólo pasa en un lugar”, añadió el estratega en tono de crítica contra la aplicación de esa tecnología en la cancha de River.

“No desmerezco al rival para nada, pero a nivel nuestro no es lo mismo arrancar perdiendo”, aseveró.

El único lunar en la actuación de la escuadra local fue la amarilla que recibió el volante central Enzo Pérez, quien es pieza fundamental para el equipo millonario que no podrá jugar la revancha.

 

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